EL MOVIMIENTO NACIONAL CARCELARIO Y LOS PRESOS POLITICOS: LECTURA CRÍTICA PARA LA ACCION EN LA COYUNTURA ACTUAL.

02.12.2013 23:33

EL MOVIMIENTO NACIONAL CARCELARIO Y LOS PRESOS POLITICOS: LECTURA CRÍTICA PARA LA ACCION EN LA COYUNTURA ACTUAL.

Queremos saludar este evento, necesario dentro de los procesos de resistencia general del pueblo colombiano, y en particular, dentro de la lucha anti carcelaria como un elemento más de lucha contra toda forma de dominación y de explotación.
Es de suma importancia que se mantenga y desarrolle un escenario como este, además como expresión de solidaridad y como apoyo al Movimiento Social Carcelario.

Ahora, también queremos aprovechar la oportunidad para hacer una pequeña contribución, desde una lectura reflexiva sobre el estado actual del Movimiento Carcelario, el rol de los presos políticos y los posibles derroteros del momento.

Pensamos que se ha vuelto tradicional, en aras de la denuncia permanente, la elaboración de textos que recaen enfáticamente en las lamentaciones, en la descripción diagnostica y estadística, o en su defecto, en aras del reconocimiento a los procesos de lucha, en la sobre estimación de las acciones o de los alcances de las mismas. Por ello se hace indispensable intentar un análisis crítico en pro de la acción en cada coyuntura.

Demos por hecho pues, que otros compañeros con sus contribuciones ya despejan el panorama sobre el estado de violación a los derechos humanos, falencias del sistema penitenciario y carcelario, aberraciones de la política criminal, aportes al debate sobre reforma al código, propuestas para los foros sobre rebajas de penas, y sobre las tareas puntuales de esta temporada.

Nosotros queremos ir directamente al análisis de algunas características en las concepciones y practicas del trabajo político que desarrollamos.

A lo largo de la década del 2000 la situación general de la movilización y lucha carcelaria estuvo signada por el reflujo tras la construcción de las cárceles de máxima seguridad y sus regímenes de alta; el proceso de desmovilización paramilitar, la ley de Justicia y Paz y el decreto de desmovilización individual de guerrilleros presos bajaron las expectativas de lucha o llevaron a los cobijados por estas políticas a jugar un rol disuasivo en las jornadas de desobediencia; la represión sistemática a los Colectivos de Presos Políticos y a sus espacios de convivencia conquistados en la década anterior, fueron causas determinantes en la larga crisis del Movimiento Carcelario.

Crisis de la que empezó a salirse lentamente con la iniciativa y la sumatoria de acciones, en un principio aisladas, que se fueron acumulando en medio de grandes dificultades; propuestas que circularon entre el 2006 y 2008 que se fueron condensando y generaron un ambiente propicio para construir trabajo mancomunado y que a partir de 2009 fue cogiendo forma con base en la coordinación de los presos políticos de Picota, Buen Pastor Bogotá, Dorada y Combita, principalmente, así como con base en la aguerrida resistencia de las y los internos de Valledupar que pelearon la clausura del patio 9 de mujeres y el cierre total del penal, que insistentemente se ha catalogado como "campo de concentración". A partir de entonces, se ha venido consolidando una comunicación, coordinación e impulso de la lucha nacional que en las jornadas mas recientes ha contado con participación de entre 30 y más de 40 establecimientos carcelarios y penitenciarios. Al punto que en agosto de 2012 se hace el lanzamiento publico del MNC en el marco de una jornada nacional de desobediencia civil sostenida a lo largo de un mes, en medio de una cobertura mediática en radio, prensa y televisión a la crisis carcelaria, y del debate de control político en el Congreso de la República, que obligo al gobierno a la declaratoria de la "emergencia carcelaria". Siendo los epicentros mas dinámicos Valledupar, Combita, Girón, Jamundi, Buen Pastor Bogotá, Cúcuta, Picaleña entre otros.

Hasta aquí, en este apretado resumen de los principales sucesos históricos, queda claro que nos encontramos en un momento de nuevo flujo y resurgimiento del Movimiento Nacional Carcelario, como resultado de un proceso lento, dispendioso, de acumulación de fuerzas y de experiencias; y también vale aclarar que no tuvo un epicentro único sino múltiple y diseminado en la geografía nacional. En el que si bien los Presos Políticos han jugado un rol de primer orden, no han sido los únicos sujetos en la construcción del Movimiento Social dentro del sistema carcelario.

Los paramilitares, una vez perdida toda esperanza en el cumplimiento de los acuerdos y promesas de la desmovilización, con sus estructuras desmontadas y sus jefes extraditados, quedaron pagando largas condenas sin que al cabo de los ocho años salieran libres, por lo que dejaron de ser un palo en la rueda de las movilizaciones, sub sumidos en practicas y concepciones de la delincuencia común, de la que provenían en su mayoría, pues allí fueron reclutados para la lucha contra insurgente; los presos sociales, jamás en toda la década, fueron objeto de beneficios judiciales ni eran cubiertos por los acuerdos políticos de los paras, ni se veían recogidos en las esperanzas de canje o intercambio humanitario de los guerrilleros. Esto los llevo a promover acciones de desobediencia, sumarse a las convocatorias de acción y movilización agenciadas por los presos políticos, y en ocasiones a fundar sus propios modelos de organización, movilización y lucha, como por ejemplo, el Movimiento Viven que logro actuar por tres años (2008-2011) con epicentro en Combita.

Por su parte los Presos Políticos habían superado varios escollos: las consecuencias y cierto nivel de descrédito de la década del 90 en que se tuvo mucho poder, armamento, dinero y control de patios o de cárceles enteras como la Picota, incurriendo en desmanes y abusos con los civiles. La retoma de espacios y la conquista de nuevos en las cárceles de alta a las que se llego mezclados con paramilitares a comienzos de los años 2000. La represión a los Colectivos y el desmonte generalizado de sus espacios de convivencia en la era Uribe y la administración del INPEC en manos de Moya Suta. La desmovilización colectiva de guerrilleros acogidos a la ley de J y P, e individual de guerrilleros presos. La consiguiente cacería de brujas que impedía cohesionar los disminuidos y diezmados colectivos, la desmoralización creciente ante los golpes del Plan Patriota a la insurgencia, y la necesidad de reorganización interna, de unificación de mando, de comunicación externa, de motivación para los nuevos tiempos de lucha. De modo que no es de poca monta lo superado y logrado por est@s.

Sin embargo, se llega a la coyuntura actual, cargando vicios que a la postre comienzan a frenar y a desfigurar los alcances de lo hecho y construido.

Uno de estos vicios es el "vanguardismo" que no pocas veces nos ha llevado a "pisarnos las mangueras" cuando son otros y no nosotros quienes agencian, convocan o lideran las jornadas y las propuestas de acción, así sean viables, compatibles o complementarias con las nuestras. Y pasamos a frenar, obstruir o desacreditar lo que otros hacen en lugar de construir cooperativa y mancomunadamente. Una cosa es el "vanguardismo" que supone que por decreto nos pertenece ese lugar en la lucha, y otra muy diferente, es que el trabajo y la dinámica nos pongan por momentos a la vanguardia.

Otro vicio ha sido el "adanismo y el personalismo" que nos ha llevado a perder el enfoque del proceso histórico, creyendo que la lucha solo inicia con Nosotros o con algunos de nosotros, desperdiciando las experiencias acumuladas y repitiendo errores ya vividos. Pero además, entrando en procesos de disputas internas por el control o la "dirección" de los procesos, los organismos y los espacios, en delirantes desgastes y pugnas por el "mando".

Tampoco ha faltado el "sectarismo" que nos impide coordinar entre presos políticos provenientes de diferentes espacios de lucha social, o de diferentes estructuras guerrilleras o de diferentes organizaciones insurgentes. Peor aun si se trata de construir con presos de otras tendencias ideológicas (con experiencia política de otras corrientes) o con presos sociales con liderazgo que no necesariamente se suman ciega y subordinada mente a los planteamientos nuestros.

El "coyunturalismo" también ha hecho especial mella en estos tiempos, en que no logramos trascender las jornadas de lucha hacia procesos de construcción, discusión y organización permanentes, quedándonos en cada caso en convocatorias muy forzadas, siempre reiniciadas desde casi cero y sin mayor acumulación. Los intermedios, de jornada a jornada, son de inactividad pasmosa, de quietud, desorganización, cuando deberían ser de debate, estudio, proposición, organización y preparación para las siguientes faenas.

Respecto al Movimiento Nacional Carcelario, existen varios errores de concepción y en las practicas:

Tanto entre presos políticos como entre sectores de presos sociales, han circulado propuestas que en síntesis se resumen en convertir el Movimiento en un Partido Político, como si esta forma de organización política fuera superior a la de movimiento social. En la realidad actual de América Latina y los análisis teóricos que de ella se han derivado, los Movimientos Sociales han sido los sujetos políticos de las transformaciones fundamentales en el continente, del giro a la izquierda, el deslindamiento con la política hemisférica norteamericana, del posicionamiento y permanencia de gobiernos de centro-izquierda, y de la contención al neoliberalismo. Los partidos tradicionales de la izquierda quedaron rebasados por los movimientos y se vieron en la necesidad de plegarse a ellos en sus luchas, si bien capitalizaron electoralmente su fuerza, se han visto fiscalizados, cuestionados o confrontados por los movimientos cuando los gobiernos elegidos no han respondido a los mandatos del pueblo. En Colombia los movimientos sociales han confluido por momentos con éxito, pero al dar el paso a partidos (como el Polo Democrático y el Movimiento Social Alternativo que crearon el Polo Democrático Alternativo) se produce un deterioro interno que desvía hacia lo exclusivamente electoral y parlamentario, y que tras pugnas intestinas, va dejando adentro unos pocos sectores que se disputan la torta burocrática alejando de su seno a múltiples sectores que inicialmente hicieron parte del proceso. Hoy se escuchan voces que buscan convertir al Movimiento Marcha Patriótica en Partido con riesgo de repetir la historia, y a la postre las más de dos mil organizaciones que ahora lo componen, las veríamos emigrar hacia otros procesos dejando un esqueleto partidario, flojo y sin la fuerza actual. En esta medida seria un error conducir el proceso de gestación del MNC hacia partido político con miras a ser un feudo electoral. Mejor es comprender las complejidades, singularidades, características y dinámicas de lo que es un Movimiento Social y ver los roles que hoy juegan en el mundo, en el marco de la resistencia contra el capital financiero y la globalización económica en América Latina, África y Asia.

En la práctica, venimos cometiendo varios errores como el "aparatismo", ya que muchas veces nos esmeramos más en agitar la sigla y darle rimbombancia al organismo, que en construir desde los patios con la gente, que en darle continuidad y dinamismo a las acciones. Otro error es el de creer que el MNC es un "apéndice" de los colectivos y que aquel debe seguir las "orientaciones" nuestras o cumplir ordenes. Durante las jornadas la gente nos confía la conducción pero luego no se somete a nuestra verticalidad y a nuestros constreñimientos.

En cuanto a los elementos constitutivos del Movimiento: presos, familiares y ong's, no hemos sido capaces de articular a nuestros familiares y amigos en procesos organizativos de larga duración, y quienes han logrado crear algún tipo de espacio (como Cárceles al Desnudo) se ven limitados por los resquemores y celos de quienes lo impulsan o de quienes no se suman, porque unos y otros no nos movemos desde el principio unitario sino por otros valores que nos impiden confluir y sumar fuerzas. Cuando los presos sociales crean espontáneamente algunos procesos de coordinación entre sus esposas y familiares, aunque muchas veces se nos acercan y nos entregan las riendas de lo que construyen, los presos políticos hemos reventado esos procesos en lugar de potenciarlos y desarrollarlos. Y las ong's reiteradamente recaen en pugnas internas, en confrontaciones y en rupturas que impiden agenciar también entre ellas procesos unitarios; baste recordar cuanto tiempo y esfuerzo tomo convocar el encuentro nacional Larga Vida a las Mariposas y la Coordinadora que de allí nació, y el breve tiempo que se requirió para que se nos reventara. De hecho, reconstruir ese espacio ha sido complicado.

Todo lo anterior nos ha impedido articular nuestro Movimiento con el conjunto del movimiento social colombiano, que por cierto cada día pone más presos políticos por cuenta de la represión, la criminalización y judicialización de la protesta social.



PROPUESTAS Y DERROTEROS:


A la luz de estas reflexiones y como consecuencia proponemos para la discusión los siguientes derroteros, con el ánimo de plantear alternativas de solución a las problemáticas enumeradas.

1) Teorizar e Historiar: seguir al garete de los acontecimientos sin racionalizar, comprender y analizar metódicamente las realidades y los fenómenos, nos deja en el camino de la improvisación y seguir dando palos de ciego. Por ello también es indispensable escribir la historia de los procesos de lucha en cada cárcel y del proceso en general, para acumular conocimientos, hacer critica y socializar la experiencia.

2) Hacer Escuelas de Formación: capacitar a la gente para desarrollar la lucha en un escenario concreto exige un direccionamiento puntual, que brinde las herramientas necesarias y útiles del caso; vale la pena destacar y rescatar experiencias como la Escuela de Formación Política e Ideológica José María Carbonell, que hicieran durante dos años (2010-2011) en el Colectivo Antonio Nariño del patio 1 de Combita; o la propuesta que se hizo desde el Colectivo Policarpa Salavarrieta del patio 14 del ERON Picota, en 2011, de crear una Escuela Nacional de Cuadros con módulos de educación a distancia, y que no tuvo mayor circulación ni discusión pero que es una idea interesante. O ahora, la propuesta que circula desde el Colectivo Benkos Biojo de Valledupar, sobre una Cátedra de Prisioneros Políticos que pretende ser un espacio institucionalizado de formación y capacitación hacia la paz.

3) Estructurar el MNC: cada nueva jornada en la que se suman mas cárceles demuestra que el MNC es cada vez mas fuerte, pero es un músculo que no se soporta en un sistema óseo y al crecer, más se aplasta por su propio peso. Debemos darle una estructura que lo sostenga, con representatividad de todos los sectores presentes en la prisión; a este respecto se vienen haciendo propuestas interesantes como la que ahora ha empezado a circular desde Eron Picota, que plantea crear Comités de Patio, Consejos de Prisión y un Congreso Nacional. También vale la pena retomar la discusión sobre la propuesta hecha desde Combita sobre crear un Red Nacional De Presos Políticos.

4) Democratizar: Sea cual sea la estructura que le demos a partir de la discusión y el consenso, debe ser una organización "deliberante", participativa y democrática, para lo cual la mejor manera de lograrlo es que se privilegie lo "asambleario" como forma predominante de acción, discusión y construcción.

5) Horizontalizar y Descentralizar: particularmente los prisioneros de guerra conciben, por su formación militar y tipo de experiencia, que la verticalidad, la relación: mando que ordena y tropa que obedece, dirección centralizada y disciplina irrestricta, son los modelos por excelencia de organización, cuando no el único. Pero en el trabajo político con las comunidades esas jerarquías no operan con la misma eficacia. Los movimientos sociales son más complejos y exigen prácticas más versátiles. De allí que la horizontalidad y la descentralización sean mas idóneas para la construcción de procesos como lo demuestran experiencias en el continente (movimiento bolivariano) y en el mundo (movimiento Indignados).

6) Reticular y Confederar: en consonancia con lo anterior, la reticulación es un tipo de estructura y de organización



Afín con la horizontalidad y descentralización. Pero además, es importante reconocer que por mas que se discuta y apruebe una forma de organización, sea cual sea, y por más que recoja a la gente, no todo el mundo se sumara a ella y habrán otras organizaciones y estructuras y procesos con los cuales hallar formas de diálogo y de coordinación, de modo que debemos estar abiertos a la Confederación como forma de vencer obstáculos y seguir confluyendo.

7) Diversificar y estimular la autonomía de sus expresiones y componentes organizativos, promoviendo la creatividad en la acción.

Este análisis, es una incitación al debate y a la construcción colectiva, no pretende ser verdad revelada ni absoluta, solo es una de las posibles lecturas y plantea posibles soluciones y propuestas, que dejamos sobre la mesa al alcance de todos y todas. Pero siempre desde la convicción y el compromiso con la lucha y la resistencia anti carcelaria.

Abrazos fraternales a todas y todos.


(Grupo de trabajo y estudio de presos políticos en una prisión de Bogotá).
CRUZ NEGRA ANARQUISTA - DESDE ADENTRO.

Diciembre de 2013.

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